Las pausas y el autocuidado en la vida de una matrona
Por Yennifer Márquez
Ser matrona requiere una presencia constante. Cuando, además, acompañamos partos en casa y estamos disponibles las 24 horas del día, los 7 días de la semana, el nivel de cansancio y estado de alerta se intensifica. No podemos movernos sin el celular, asistir a eventos sin señal y, si una mujer está en sus semanas de término (37 a 42 semanas), podemos tener que salir en cualquier momento.
Esa presencia es parte del modelo holístico —para conectar, para que la intuición sea reconocida como conocimiento—, pero también genera desgaste. Por eso, las matronas que acompañamos partos, especialmente en casa, necesitamos pausas, tiempos de restauración: desconectarnos del celular, planificar viajes, paseos y vacaciones. Todo esto es esencial para recuperar energía, fortalecer el deseo de estar presentes y cuidar la salud.
Las investigaciones muestran que el cansancio se manifiesta como fatiga física y mental, agotamiento emocional y burnout, con prevalencias que oscilan entre el 40% y el 68% en distintos países. Más de la mitad de las matronas reporta síntomas de depresión, ansiedad y estrés, y una proporción significativa incluso ha considerado dejar la profesión.
Factores de riesgo identificados
- Sobrecarga y turnos largos: aumentan la fatiga, el agotamiento y el deseo de abandonar la profesión.
- Falta de apoyo y reconocimiento: incrementa el riesgo de burnout.
- Menor experiencia y juventud: matronas con menos de 10 años de experiencia son más vulnerables.
- Calidad del sueño y salud mental: el mal dormir y el estrés profundizan la fatiga.
- Modelos de atención fragmentados: la falta de continuidad en el cuidado aumenta el desgaste emocional.
Estrategias de prevención y apoyo
No basta con el esfuerzo individual: se requieren también cambios estructurales y organizativos. Entre las estrategias más efectivas se destacan:
- Mejorar el apoyo social y organizacional.
- Promover modelos de atención continua, con vínculos más sólidos.
- Optimizar los turnos laborales para prevenir fatiga crónica.
- Fomentar el autocuidado y la gestión emocional.
- Desarrollar liderazgos positivos en las instituciones.
Pausas: un acto de cuidado y resistencia
Sin pausas, el riesgo de burnout se dispara, especialmente en un contexto donde el parto en casa aún es cuestionado. Por eso, recomiendo pausas largas y sostenibles. Al principio fueron orgánicas, luego decisiones conscientes y ahora, en la perimenopausia, son más esenciales que nunca.

