Blog · Caminos que florecen · Biomecánica del parto · Matronas · Doulas · Arte y matronas
Dos lenguajes para una misma vocación: Alejandra Mendoza, matrona e ilustradora | Caminos que florecen
Por Yennifer Márquez • 02 de noviembre 2026 • 9 min de lectura
Hay vocaciones que encuentran un solo camino para expresarse. Otras descubren, con el tiempo, que pueden decir lo mismo con las manos que acompañan un parto y con las manos que lo dibujan.
Alejandra Mendoza es matrona egresada de la Universidad de Chile y realizó el Diplomado de Parto Humanizado y Diplomado de Casas de Parto y Parto en Casa en Escuela Renacer. Durante un poco más de diez años trabajó en el Hospital San Juan de Dios, el mismo hospital donde nació, e impulsó allí cambios concretos en la atención del parto y el nacimiento. En paralelo, fue desarrollando otro lenguaje para la misma convicción: la ilustración. Hoy vive en Londres y sigue uniendo ambos mundos en materiales que ayudan a comprender el cuerpo y a imaginar el nacimiento de otras maneras.
Su historia empieza mucho antes de su primer turno. Su madre no recibió en ese hospital el trato que habría necesitado durante sus partos, y ambas estuvieron separadas durante horas. Años después, Alejandra volvió a ese lugar como matrona, decidida a que otras mujeres pudieran vivir algo distinto.
Volver al lugar donde todo comenzó
En abril de 2015 comenzó a trabajar como matrona del programa Chile Crece Contigo en el Hospital San Juan de Dios. Ese primer puesto le dio algo valioso: tiempo para compartir con las mujeres. En las salas de puerperio conversaba con ellas sobre los cuidados y sobre la humanización de la atención, una preocupación que siempre había sido central para ella y que habían alimentado docentes que la marcaron profundamente.
Pronto empezó a hacer «medio doula» de las gestantes. Intentaba entrar a cada parto para luego fomentar el contacto piel con piel y la lactancia precoz, y así llegó a conocer de cerca la asistencia del parto en todos los turnos. Después se acercó a las cesáreas y, ese mismo 2015, junto con la médica jefa de partos de entonces, comenzaron a implementar el apego en cesáreas. Un año más tarde pasó al sistema de turnos. Desde allí podía ver con claridad todo lo que era posible mejorar y, como ella misma cuenta, comenzó y no paró. Es una de las cosas que más la enorgullecen de su recorrido.
Detrás de cada uno de esos pasos estaba su propia historia de origen, que con el tiempo se convirtió en una forma de acompañar:
«Cualquier mujer que acompañara sería la imagen de lo que hubiese querido para mi madre y sus partos».
Pocas frases muestran con tanta claridad que el ejercicio de una profesión también está atravesado por las historias que nos conmueven y por aquello que creemos que ninguna mujer debería tener que vivir.
A pasos de hormiguita
Transformar la atención del nacimiento dentro de un hospital exige mucho más que tener claro qué se quiere cambiar. Hay que dialogar, construir confianzas, sostener propuestas en el tiempo y, muchas veces, encontrarse con resistencias. Alejandra recuerda esos años como una oportunidad viva. Su gratitud no se limita a quienes le abrieron puertas: también agradece a quienes pusieron barreras, porque la impulsaron a seguir sin bajar los brazos.
Con el tiempo descubrió que una convicción, por firme que sea, necesita compañía:
«Llega un punto en que no puedes remar sola, necesitas equipo y yo lo tuve. Aprendí muchísimo».
El equipo médico, con algunas personas reticentes al principio, fue confiando en ella a medida que veía los resultados. Así se abrió espacio para innovar y personalizar la atención. Esa confianza ganada tuvo también un efecto hacia adentro: como dice Alejandra, aumenta la propia. Ella resume todo el proceso con una imagen sencilla y certera:
«A pasos de hormiguita evolucionamos en la forma de trabajar, no solo con profesionalismo, sino también con respeto, cariño y convicción. Y cuando demuestras que se puede, ¡no hay vuelta atrás!».
Las transformaciones de la práctica rara vez comienzan con grandes reformas institucionales. Más a menudo empiezan con una propuesta concreta, una conversación oportuna o alguien que se atreve a hacer las cosas de otra manera. Para perdurar, sin embargo, esa convicción individual necesita encontrarse con un compromiso colectivo.
Aprender para transformar
Alejandra dice que siempre tuvo «el bichito» de seguir aprendiendo, mirando y experienciando. Mientras trabajaba en el hospital, cada diplomado, curso y viaje aportó algo a los cambios que impulsaba en la práctica.
Cursó la formación en Gestación, Parto y Nacimiento Consciente, realizó una pasantía en Migjorn y se formó como doula. Estudió aromaterapia clínica y Salud Primal, vivió experiencias de aprendizaje sobre el parto en Brasil junto a Naoli Vinaver y se formó en parto en movimiento. Conoció la casa de parto Intikilla, en Perú, hizo una pasantía en Le Petit Prince, en Suiza, y profundizó en el parto en casa y las casas de nacimiento.
Ninguna de esas experiencias quedó como un saber aparte. Cada una volvía con ella a la sala de partos en forma de nuevas preguntas, otras maneras de mirar y la certeza de que la atención podía ser distinta. En su recorrido, aprender ha significado integrar la evidencia, la experiencia clínica y las necesidades de cada mujer, y poner ese conocimiento al servicio del cambio.
Cuando la matronería se vuelve imagen
Su motivación ha sido siempre el parto y el nacimiento, por la importancia innegable que tienen en el desarrollo humano. El arte, en cambio, ha estado presente en ella desde siempre. Durante años, ambos caminos avanzaron en paralelo, hasta que la propia práctica clínica los hizo encontrarse.
Ese encuentro nació de una necesidad concreta: informar. Alejandra sabía que una mujer en el puerperio, cansada y con una criatura recién nacida en brazos, no siempre puede detenerse en un folleto lleno de texto. En 2020, en plena pandemia por COVID-19, cuando el acompañamiento presencial se había vuelto más difícil, creó un informativo ilustrado para el puerperio. Después vinieron más ilustraciones e informativos para las Semanas del Parto Respetado, y en 2025 presentó una exposición de ilustraciones sobre partos en diferentes posiciones.
Durante siglos se habló del «arte de partear». La expresión reconocía que acompañar un nacimiento es un saber técnico, pero también un oficio de la mirada, la intuición y la presencia. La matronería y la ilustración comparten ese gesto de fondo: observar con atención. Mirar cómo se mueve un cuerpo, cómo cambia una postura, qué expresa un rostro. Quien ha acompañado partos sabe lo que una imagen debe mostrar, y quien dibuja sabe cómo hacerlo visible.
Por eso, en el trabajo de Alejandra el arte no cumple una función decorativa: es una forma de conocimiento. La imagen más difundida del parto sigue siendo la de una mujer acostada de espaldas. Lo que no se ha visto cuesta imaginarlo, y lo que no se imagina difícilmente se ofrece. Ilustrar a una mujer de pie, en cuclillas, en cuatro apoyos o abrazada a su acompañante amplía el repertorio de lo posible, tanto para las mujeres como para los equipos que las acompañan. Lo mismo ocurre al dibujar la pelvis, su anatomía y su movimiento: lo que en un libro aparece como estructura fija se vuelve un cuerpo vivo, que se adapta y se abre.
Esa mirada dio origen a una colaboración concreta con Escuela Renacer: los discos de variedad de posiciones para el parto. Los desarrollamos a partir de sus ilustraciones y los mandamos a producir para usarlos como recurso educativo. Los discos permiten explorar visualmente las posiciones que pueden adoptarse durante el parto y trabajar con las posibilidades del movimiento, la pelvis y la biomecánica del nacimiento. Su formato es tangible, se puede tomar en las manos y se usa en espacios de formación y acompañamiento. En ellos se encuentran el conocimiento clínico de una matrona y el lenguaje visual de una ilustradora, y de ese encuentro nace una herramienta para enseñar y conversar sobre el cuerpo que da a luz.
Reencuentros
Con Alejandra nos conocemos desde hace años, y el vínculo ha seguido creciendo más allá de las aulas. El año pasado, durante un viaje a Europa, yo estaba en Inglaterra y ella ya vivía en Irlanda. Coordinamos un encuentro en Londres y pasamos la tarde juntas en una casa de partos, conociendo ese modelo de atención, conversando y compartiendo preguntas.
Ese día me confirmó algo que siento profundamente: una comunidad educativa no se termina cuando concluyen las clases. Sigue viva en las relaciones que perduran, en los proyectos que surgen de ellas y en los reencuentros que, a veces en otro país, nos devuelven a las mismas búsquedas de siempre.
Seguir floreciendo
Alejandra estuvo un poco más de diez años en el Hospital San Juan de Dios y asegura que no los cambiaría por nada. Al despedirse, lo llamó su segunda casa. Agradeció a sus compañeras, amistades, mujeres y criaturas por haber permitido que sus manos acompañaran un momento imborrable en sus vidas. Les dijo que quedan en su corazón para siempre, y en su mente de matrona, defensora y protectora de ese momento.
«He sido feliz amando lo que hago».
Su trayectoria muestra que una vocación puede expresarse de muchas formas. Puede vivir en una sala de partos, en una conversación durante el puerperio, en una pasantía al otro lado del mundo y también en el trazo de una ilustración. En el caso de Alejandra, las mismas manos que acompañaron tantos nacimientos son las que hoy los dibujan, para que otras personas puedan comprenderlos, enseñarlos y ofrecerlos de otra manera.
También nos confirma algo que en Escuela Renacer nos importa especialmente: la formación no termina cuando una estudiante egresa. Lo aprendido sigue trabajando por dentro. Se vuelve propuesta en un turno, material para informar a una puérpera o una ilustración que termina en manos de otras matronas que están aprendiendo.
Ese es el sentido de Caminos que florecen: detenernos en caminos que, desde lo cotidiano y a pasos de hormiguita, siguen transformando la atención y la cultura del nacimiento.
El arte de Alejandra
Alejandra quiso compartir con la comunidad de Escuela Renacer un e-book introductorio con sus ilustraciones de las posiciones del parto, la pelvis y la anatomía relacionada con el nacimiento. Es una invitación a explorar su lenguaje visual y a conocer los recursos que ofrece como ilustradora. Les invitamos a conocer su contribución generosa para aprender, enseñar y seguir pensando el parto.
Puedes solicitar el EBOOK gratuito a @matrizenlibertad.matrona o @jan.artemisa
Si quieres profundizar en la relación entre anatomía, movimiento y nacimiento, te invitamos a conocer nuestro Workshop de Especialización en Pelvis, Biomecánica y Rebozo