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Alivio natural del dolor en el parto: métodos no farmacológicos y fisiología

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Alivio natural del dolor en el parto: fisiología, evidencia y acompañamiento

Introducción

El dolor del parto ha sido históricamente entendido como un fenómeno que debe ser eliminado o evitado. Sin embargo, desde la fisiología del nacimiento, el dolor del trabajo de parto no es un error del cuerpo, sino parte de un proceso neurohormonal complejo que cumple funciones fisiológicas y adaptativas. Comprender la fisiología del dolor en el parto permite cambiar la forma en que acompañamos el nacimiento, pasando de un modelo de control del dolor a un modelo de acompañamiento del proceso fisiológico. Te invitamos a profundizar más en nuestra entrada del blog Fisiología del dolor del parto

La analgesia fisiológica no busca abolir el dolor, sino reducirlo a su mínimo fisiológico y favorecer que la mujer pueda transitar el proceso con seguridad, acompañamiento y sensación de capacidad. El dolor del parto está influenciado por factores fisiológicos, emocionales, ambientales y culturales, por lo que su abordaje debe ser integral y no únicamente farmacológico (Lowe, 2002; Simkin & Bolding, 2004).

Desde esta mirada, el alivio natural del dolor en el parto no corresponde a una única técnica, sino a un conjunto de condiciones y estrategias que favorecen la fisiología del parto, la seguridad emocional de la mujer y la progresión del trabajo de parto.


Analgesia fisiológica del parto

La analgesia fisiológica del parto se puede comprender como el conjunto de condiciones que permiten que el cuerpo produzca sus propios mecanismos de modulación del dolor, principalmente a través de la liberación de endorfinas y oxitocina, y la disminución de catecolaminas asociadas al miedo y al estrés (Buckley, 2015).

Existen tres pilares fundamentales que favorecen la analgesia fisiológica del parto:

  1. Respeto de la fisiología del parto (tiempos y ritmos)
  2. Acompañamiento continuo y respetuoso
  3. Ambiente de calma, privacidad y seguridad

Cuando estas condiciones están presentes, predomina el sistema nervioso parasimpático, favoreciendo la progresión del parto, la liberación hormonal y una menor percepción del dolor (Buckley, 2015). Esto explica por qué el ambiente, el acompañamiento y la sensación de seguridad son tan importantes como cualquier técnica de alivio del dolor.


La importancia de las pausas en el trabajo de parto

Cuando se piensa en el parto, generalmente se piensa en las contracciones. Sin embargo, entre contracciones existen pausas, y muchas veces en esas pausas está la clave para sostener el trabajo de parto.

Si consideramos un trabajo de parto activo de aproximadamente 12 horas, con contracciones en un ritmo de 3 contracciones en 10 minutos, podemos estimar que aproximadamente 4 horas corresponden a contracciones y cerca de 8 horas corresponden a pausas. Es decir, durante el parto pasamos el doble del tiempo en pausas que en contracciones.

Estas pausas son fundamentales porque permiten que la mujer descanse, se relaje, coma, beba líquidos e incluso duerma. Muchas estrategias de alivio del dolor se enfocan solo en la contracción, pero en realidad muchas veces la clave está en favorecer la relajación durante las pausas.


Métodos no farmacológicos para el alivio del dolor en el parto

Los métodos no farmacológicos de alivio del dolor pueden actuar por distintos mecanismos fisiológicos. Algunos reducen el estímulo doloroso, otros activan receptores periféricos y otros estimulan las vías inhibitorias del dolor a nivel del sistema nervioso central.

Podemos agrupar las formas de alivio natural del dolor en tres grandes mecanismos:

1. Métodos que reducen el estímulo doloroso

Estos métodos ayudan a disminuir la presión o la tensión que genera dolor durante las contracciones.

Entre ellos se encuentran:

  • Movimiento
  • Cambios de posición
  • Contrapresión
  • Descompresión abdominal
  • Uso del rebozo
  • Posiciones verticales
  • Caminar

El movimiento durante el trabajo de parto facilita la rotación y el descenso del bebé, mejora la adaptación de la pelvis y puede disminuir la duración del trabajo de parto. Además, las mujeres que se mantienen en posiciones verticales suelen requerir menos analgesia farmacológica.


2. Métodos que activan receptores periféricos

Estos métodos estimulan receptores táctiles o térmicos que compiten con la señal del dolor a nivel del sistema nervioso, disminuyendo su percepción.

Entre ellos se encuentran:

  • Calor local
  • Agua (ducha o parto en agua)
  • Masajes
  • Acupuntura
  • Aromaterapia
  • Compresas tibias
  • Pápulas de agua bidestilada
  • Balón kinésico

El uso del agua durante el trabajo de parto es uno de los métodos más conocidos y estudiados para el alivio del dolor, ya que favorece la relajación, disminuye la tensión muscular y aumenta la sensación de bienestar.


3. Métodos que aumentan las vías inhibitorias del dolor

Estos métodos actúan a nivel del sistema nervioso central, modificando la percepción del dolor.

Entre ellos se encuentran:

  • Respiración consciente
  • Relajación
  • Hipnosis
  • Visualización o imaginería
  • Música
  • Educación prenatal
  • Acompañamiento continuo
  • Seguridad emocional

La educación prenatal y el acompañamiento continuo durante el trabajo de parto han demostrado disminuir la necesidad de intervenciones médicas y mejorar la experiencia del parto.


Evidencia científica sobre los métodos no farmacológicos

La evidencia científica en relación con los métodos no farmacológicos de alivio del dolor no es tan contundente como la evidencia sobre métodos farmacológicos, principalmente porque existen menos estudios y con muestras más pequeñas.

Sin embargo, las recomendaciones internacionales señalan que no se han encontrado efectos adversos para la madre ni el recién nacido, por lo que estos métodos son recomendados como primera línea para el manejo del dolor en el trabajo de parto.

Organismos internacionales como la Organización Mundial de la Salud recomiendan:

  • Libertad de movimiento
  • Posiciones verticales
  • Uso de agua
  • Acompañamiento continuo
  • Técnicas de relajación
  • Masajes
  • Compresas tibias

Todos estos métodos favorecen una experiencia de parto más positiva y fisiológica.

Movimiento y posiciones maternas durante el trabajo de parto

El movimiento durante el trabajo de parto es una de las estrategias más importantes para el alivio del dolor y la progresión del parto. La movilidad favorece la biomecánica del parto, estimula mecanorreceptores, disminuye el dolor lumbar, aumenta la liberación de endorfinas y reduce la adrenalina.

La Organización Mundial de la Salud recomienda que las mujeres puedan moverse libremente durante el trabajo de parto, ya que la posición vertical y la movilidad se asocian con una menor duración del trabajo de parto y menor uso de analgesia epidural (World Health Organization, 2018).

Las revisiones sistemáticas han mostrado que las mujeres que permanecen en posición vertical o caminan durante la fase de dilatación tienen trabajos de parto más cortos y menos intervenciones médicas (Lawrence et al., 2013).

Comprender que el parto es movimiento permite cambiar la forma en que acompañamos el dolor, ya que muchas veces el alivio no se encuentra en una técnica específica, sino en permitir que el cuerpo se mueva libremente y encuentre las posiciones que disminuyen la tensión y facilitan el descenso del bebé.


Acompañamiento continuo durante el trabajo de parto

El acompañamiento continuo durante el trabajo de parto es una de las intervenciones con mayor evidencia científica para mejorar los resultados maternos y neonatales.

La revisión Cochrane sobre apoyo continuo durante el trabajo de parto concluyó que las mujeres que reciben acompañamiento continuo tienen:

  • Mayor probabilidad de parto vaginal espontáneo
  • Menor duración del trabajo de parto
  • Menor uso de analgesia
  • Menor tasa de cesárea
  • Mejor experiencia de parto

Además, no se han encontrado efectos adversos asociados al acompañamiento continuo (Bohren et al., 2017).

El acompañamiento continuo no solo tiene efectos emocionales, sino también fisiológicos, ya que favorece la liberación de oxitocina, reduce el estrés y promueve la sensación de seguridad, factores fundamentales en la progresión del parto.


Masajes y contrapresión

El masaje durante el trabajo de parto es una intervención no farmacológica segura que puede reducir el dolor, la ansiedad y mejorar la experiencia del parto. El masaje mejora el flujo sanguíneo, la oxigenación de los tejidos y estimula fibras nerviosas que compiten con la transmisión del dolor, según la teoría del control de compuerta del dolor (Melzack & Wall, 1965).

Las revisiones sistemáticas han demostrado que el masaje lumbar y las intervenciones táctiles durante el trabajo de parto reducen la intensidad del dolor y la ansiedad, además de aumentar la satisfacción materna (Smith et al., 2018).

La contrapresión lumbar, el uso de calor local y las compresas tibias también pueden disminuir la percepción del dolor, especialmente en mujeres con dolor lumbar durante el trabajo de parto.


Inmersión en agua durante el trabajo de parto

La inmersión en agua es otra estrategia no farmacológica ampliamente estudiada. La evidencia muestra que la inmersión en agua durante el trabajo de parto reduce la percepción del dolor y la necesidad de analgesia farmacológica, sin aumentar los riesgos maternos ni neonatales en embarazos de bajo riesgo (Cluett & Burns, 2009).

Estudios recientes también han demostrado que el parto en agua no se asocia con mayor incidencia de resultados adversos maternos ni neonatales en comparación con partos fuera del agua (Vanderlaan et al., 2018).

El agua favorece la relajación, disminuye la tensión muscular, mejora la movilidad y aumenta la sensación de bienestar, por lo que es una de las herramientas más utilizadas para el alivio natural del dolor en el parto.


Rebozo y técnicas tradicionales

Las técnicas tradicionales como el uso del rebozo han sido incorporadas en el acompañamiento del parto como herramientas biomecánicas y de alivio del dolor. El rebozo facilita el movimiento de la pelvis durante el trabajo de parto, favorece la rotación fetal, ayuda a relajar tensiones musculares y puede disminuir el dolor.

Aunque la evidencia científica aún es limitada en comparación con otras intervenciones, los estudios disponibles sugieren que el rebozo puede reducir el dolor, la ansiedad y mejorar la progresión del parto y la satisfacción materna (Levett et al., 2016).

Estas prácticas se basan en la observación corporal, la escucha activa y la relación terapéutica, por lo que su uso se adapta a cada mujer y a cada trabajo de parto.


Otras estrategias de alivio natural del dolor en el parto

Existen múltiples estrategias no farmacológicas que pueden utilizarse durante el trabajo de parto, especialmente cuando se combinan entre sí:

  • Pelota de parto
  • Pelota maní
  • Aromaterapia
  • TENS
  • Pápulas de agua bidestilada
  • Hipnosis
  • Vocalización
  • Respiración
  • Imaginería
  • Educación prenatal

Las revisiones sistemáticas sugieren que las intervenciones no farmacológicas son seguras y pueden reducir la intensidad del dolor y mejorar la experiencia del parto, especialmente cuando se combinan varias estrategias (Smith et al., 2018).


Analgesia epidural y mirada integradora

Es importante evitar la estigmatización de la analgesia epidural. En algunos casos, el agotamiento materno o las distocias del trabajo de parto hacen que la anestesia sea una herramienta útil para permitir descanso, disminuir el miedo o la tensión y facilitar el progreso del parto.

El enfoque actual del parto respetado no consiste en rechazar intervenciones, sino en utilizarlas de manera informada, oportuna y respetando la fisiología del parto y la autonomía de la mujer.


Conclusión

El alivio natural del dolor en el parto no corresponde a una única técnica, sino a un enfoque integral que considera la fisiología, el ambiente, el acompañamiento y la experiencia emocional de la mujer. La evidencia científica respalda el uso de múltiples estrategias no farmacológicas como el movimiento, el masaje, la inmersión en agua y el acompañamiento continuo, las cuales pueden reducir el dolor, mejorar los resultados obstétricos y aumentar la satisfacción materna.

Comprender el dolor del parto como parte de la fisiología y no como una patología permite cambiar la forma en que se acompaña el nacimiento, pasando de un modelo de control del dolor a un modelo de acompañamiento del proceso fisiológico.


Si quieres aprender más sobre parto fisiológico

Si te interesa profundizar en la fisiología del parto, el dolor del parto y las formas de alivio natural del dolor, puedes ver la grabación del Workshop de Parto Humanizado, donde abordamos en profundidad la fisiología del parto, las hormonas del nacimiento, el movimiento en el trabajo de parto y las estrategias de acompañamiento del dolor desde una mirada fisiológica y humanizada.

Puedes acceder a la grabación del Workshop 

Referencias

Bohren, M. A., Hofmeyr, G. J., Sakala, C., Fukuzawa, R. K., & Cuthbert, A. (2017). Continuous support for women during childbirth. Cochrane Database of Systematic Reviews, (7), CD003766.

Buckley, S. (2015). Hormonal physiology of childbearing. Childbirth Connection.

Cluett, E. R., & Burns, E. (2009). Immersion in water in labour and birth. Cochrane Database of Systematic Reviews, (2), CD000111.

Fumagalli, S., et al. (2024). Rebozo and advanced maternal postures: A promising set of intrapartum interventions to reduce persistent occiput posterior. European Journal of Midwifery.

Lawrence, A., Lewis, L., Hofmeyr, G. J., Styles, C., & Smith, L. A. (2013). Maternal positions and mobility during first stage labour. Cochrane Database of Systematic Reviews, (10), CD003934.

Levett, K. M., Smith, C. A., Bensoussan, A., & Dahlen, H. G. (2016). Complementary therapies for labour and birth study. BMJ Open, 6(7).

Lowe, N. K. (2002). The nature of labor pain. American Journal of Obstetrics and Gynecology, 186(5), S16–S24.

McKinney, J. et al. (2024). Water birth: a systematic review and meta-analysis of maternal and neonatal outcomes. AJOG. https://doi.org/10.1016/j.ajog.2023.08.034

Sanders, J. et al. (2024). Maternal and neonatal outcomes among spontaneous vaginal births occurring in or out of water following intrapartum water immersion: The POOL cohort study. BJOG. https://doi.org/10.1111/1471-0528.17878

Simkin, P., & Bolding, A. (2004). Update on nonpharmacologic approaches to relieve labor pain. Journal of Midwifery & Women’s Health, 49(6), 489–504.

Smith, C. A., Levett, K. M., Collins, C. T., & Dahlen, H. G. (2018). Massage, reflexology and other manual methods for pain management in labour. Cochrane Database of Systematic Reviews, (3).

Vanderlaan, J., Hall, P. J., & Lewitt, M. (2018). Neonatal outcomes with water birth. Midwifery, 59, 27–38.

World Health Organization. (2018). WHO recommendations: Intrapartum care for a positive childbirth experience. WHO.


 

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