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La fisiología del dolor en el parto: comprender el dolor para transformar la experiencia del nacimiento
Por Yennifer Márquez • 24 de marzo 2026 • 3 min de lectura
El dolor del parto suele ser entendido como un problema que debe eliminarse. Sin embargo, desde la fisiología y la neurobiología del nacimiento, el dolor del parto no necesariamente corresponde a un signo de daño o patología, sino que forma parte de un proceso fisiológico complejo que cumple funciones biológicas, hormonales y conductuales (Lowe, 2002; Buckley, 2015).
Comprender la fisiología del dolor en el parto permite cambiar el enfoque desde el control del dolor hacia el acompañamiento del proceso fisiológico, lo que puede transformar profundamente la experiencia del nacimiento. El dolor del parto no depende únicamente de las contracciones uterinas, sino también del sistema nervioso, las emociones, el ambiente, la historia personal y la forma en que la mujer es acompañada durante el trabajo de parto (Simkin & Bolding, 2004).
Durante muchas décadas, el modelo obstétrico se centró en eliminar el dolor del parto, entendiendo el dolor como un problema médico. Sin embargo, hoy sabemos que el dolor del parto es una experiencia compleja en la que participan el cuerpo, el sistema nervioso, las emociones, la historia personal y el contexto en el que ocurre el parto.
¿Qué es el dolor del parto?
El dolor del parto no corresponde únicamente a un estímulo físico producido por las contracciones uterinas. Se trata de una experiencia compleja que incluye componentes físicos, emocionales, cognitivos y sociales. El componente sensorial corresponde al estímulo físico producido por el útero, la vagina, la vulva y los músculos del periné, mientras que el componente emocional y cognitivo está influido por el miedo, la seguridad, las expectativas, las experiencias previas y el contexto en el que ocurre el parto (Lowe, 2002).
Por esta razón, dos mujeres pueden experimentar el mismo trabajo de parto de maneras completamente diferentes. El dolor no es solo una señal del cuerpo, sino también una experiencia interpretada por el cerebro y modulada por el contexto emocional y ambiental.
Neurobiología del dolor en el parto
Durante el trabajo de parto participan múltiples estructuras del sistema nervioso que intervienen en la transmisión, modulación e interpretación del dolor. Entre ellas se encuentran la médula espinal, el tronco cerebral, el sistema límbico y la corteza cerebral. Estas estructuras participan no solo en la percepción del dolor, sino también en las emociones, los pensamientos, los reflejos y las respuestas hormonales.
El dolor del parto está mediado por múltiples neurotransmisores y hormonas, entre ellos la oxitocina, las endorfinas, los endocannabinoides, la adrenalina, la noradrenalina, el cortisol, la prolactina y la serotonina. Estas sustancias pueden aumentar o disminuir la percepción del dolor dependiendo del estado emocional de la mujer y del ambiente en el que ocurre el parto (Buckley, 2015).
Un ambiente seguro, tranquilo y respetuoso favorece la liberación de oxitocina y endorfinas, mientras que el miedo y el estrés aumentan la adrenalina, lo que puede inhibir la oxitocina y dificultar el progreso del parto.
La teoría de la compuerta del dolor
La teoría de la compuerta del dolor, propuesta por Melzack y Wall (1965), explica que la percepción del dolor no depende únicamente del estímulo doloroso, sino también de la modulación del sistema nervioso. Esto significa que la percepción del dolor puede disminuir cuando se estimulan otras vías nerviosas.
Por esta razón, intervenciones como el masaje, el calor, el movimiento, la presión, el agua, la respiración, la vocalización o la relajación pueden disminuir la percepción del dolor durante el trabajo de parto. Estas intervenciones activan fibras nerviosas que compiten con la señal del dolor, disminuyendo la transmisión del estímulo doloroso hacia el cerebro (Melzack & Wall, 1965; Simkin & Bolding, 2004).
Este es uno de los principales fundamentos fisiológicos de los métodos no farmacológicos de alivio del dolor en el parto.
Analgesia fisiológica: endorfinas, oxitocina y estados de conciencia
El cuerpo tiene mecanismos propios de analgesia fisiológica. Durante el trabajo de parto se liberan endorfinas, oxitocina y endocannabinoides, los cuales actúan como analgésicos naturales. Las endorfinas, además de disminuir el dolor, pueden generar estados de conciencia modificados, a veces descritos como “trance del parto”, que permiten a la mujer concentrarse en su proceso corporal y desconectarse parcialmente del entorno (Buckley, 2015).
Para que estos mecanismos fisiológicos funcionen adecuadamente, el ambiente del parto debe favorecer la seguridad, la privacidad, la calma y el acompañamiento respetuoso. Cuando la mujer se siente observada, evaluada o insegura, aumenta la adrenalina, lo que puede inhibir la oxitocina y dificultar el progreso del parto.
El dolor intermitente y la importancia de las pausas
Una característica fundamental del dolor del parto es que no es continuo, sino intermitente. Las contracciones generan dolor, pero entre contracciones existen pausas en las que generalmente no hay dolor. Esta intermitencia tiene una función fisiológica muy importante, ya que permite la recuperación física, la regulación emocional, la liberación de endorfinas, la oxigenación del bebé y la posibilidad de comer, hidratarse y descansar.
Si consideramos un trabajo de parto activo promedio de doce horas, es posible que aproximadamente cuatro horas correspondan a contracciones y ocho horas correspondan a pausas. Es decir, durante el parto se pasa más tiempo en pausas que en contracciones. Por esta razón, muchas estrategias de acompañamiento del parto se enfocan no solo en las contracciones, sino también en favorecer la relajación y el descanso durante las pausas.
La función fisiológica del dolor en el parto
El dolor del parto no es inútil, sino que cumple múltiples funciones fisiológicas. Actúa como un mecanismo protector, regula el descenso y la rotación del bebé, estimula la producción hormonal, facilita cambios conductuales, favorece respuestas instintivas y puede ser un proceso transformador a nivel psicológico y emocional (Schmid, 2010).
Desde esta perspectiva, el dolor del parto no solo es una experiencia física, sino también un proceso neurobiológico, emocional y transformador. Comprender esto permite cambiar la forma en que se acompaña el parto, pasando de intentar eliminar el dolor a intentar comprenderlo y acompañarlo.
Dolor fisiológico y dolor provocado
Es importante señalar que una parte del dolor que experimentan las mujeres durante el parto no siempre corresponde al proceso fisiológico del parto, sino que puede estar asociado a intervenciones innecesarias, restricción del movimiento, ambientes poco respetuosos, falta de acompañamiento, miedo o falta de información. Por lo tanto, mejorar la experiencia del dolor del parto no depende únicamente de técnicas analgésicas, sino también de mejorar el modelo de atención del parto, el acompañamiento y el ambiente en el que ocurre el nacimiento.
Conclusión
Comprender la fisiología del dolor en el parto cambia profundamente la forma en que se acompaña el nacimiento. El dolor del parto no es solo un fenómeno físico, sino una experiencia neurobiológica, emocional, hormonal y social.
Cuando el parto ocurre en un ambiente seguro, con acompañamiento continuo y respetando la fisiología, el dolor puede transformarse en una experiencia intensa pero significativa, en lugar de una experiencia de sufrimiento. Quizás el objetivo no debería ser eliminar el dolor del parto, sino comprenderlo, acompañarlo y darle sentido dentro del proceso fisiológico del nacimiento.
Si quieres profundizar en este tema
Comprender la fisiología del dolor en el parto cambia la forma en que entendemos el nacimiento y la manera en que acompañamos a las mujeres durante el trabajo de parto. Cuando entendemos el dolor como parte de un proceso fisiológico, hormonal y emocional, dejamos de intentar controlarlo y comenzamos a acompañarlo.
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Referencias bibliográficas (Formato APA)
Buckley, S. (2015). Hormonal physiology of childbearing. Childbirth Connection.
Lowe, N. K. (2002). The nature of labor pain. American Journal of Obstetrics and Gynecology, 186(5), S16–S24.
Melzack, R., & Wall, P. D. (1965). Pain mechanisms: A new theory. Science, 150(3699), 971–979.
Schmid, V. (2010). El dolor del parto. Editorial Obstare.
Simkin, P., & Bolding, A. (2004). Update on nonpharmacologic approaches to relieve labor pain. Journal of Midwifery & Women’s Health, 49(6), 489–504.
World Health Organization. (2018). WHO recommendations: Intrapartum care for a positive childbirth experience. WHO.