Acceso a preventa con descuento solo hasta el 31 diciembre 2025 Cupos Limitados-
Pago hasta 12 cuotas sin interés. Entra Aquí!

Pujo en el parto: fisiología, pujo espontáneo y pujo dirigido

Blog · Evidencia· Fisiología· Matronas· Doulas · Parto y nacimiento· Pujo· Expulsivo

El pujo en el parto: fisiología, reflejos, fuerzas del expulsivo y evidencia científica

  24  min de lectura

Introducción

El pujo es uno de los momentos más conocidos del parto, pero también uno de los más intervenidos y dirigidos en la obstetricia moderna. Durante muchos años se ha enseñado a las mujeres a pujar de una manera específica: inhalar profundamente, sostener la respiración y empujar con fuerza mientras guarda el aire. Sin embargo, la fisiología del parto muestra que el pujo no es principalmente una acción voluntaria aprendida, sino un reflejo fisiológico que aparece cuando el bebé ha descendido lo suficiente en la pelvis.

Comprender la fisiología del pujo permite cuestionar la idea de que las mujeres deben aprender a pujar durante la gestación o que el pujo debe ser dirigido durante el parto. En la mayoría de los partos fisiológicos, el cuerpo sabe cuándo y cómo pujar.


La fisiología del expulsivo

El expulsivo no es simplemente el momento en que la mujer empuja al bebé hacia afuera. Es un proceso fisiológico complejo en el que intervienen las contracciones uterinas, la presión intraabdominal, la gravedad, el periné, la pelvis y una serie de reflejos neurohormonales.

Durante el expulsivo participan principalmente varias fuerzas:

  1. La fuerza de las contracciones uterinas.
  2. La presión intraabdominal.
  3. La gravedad.
  4. La resistencia y distensión del periné.
  5. La biomecánica de la pelvis y los movimientos del bebé.

El nacimiento ocurre por la interacción de todas estas fuerzas, no solo por la fuerza voluntaria de la mujer.


La presión intraabdominal y el rol del diafragma

La presión intraabdominal es una de las fuerzas más importantes durante el expulsivo. Esta presión aumenta principalmente por la acción del diafragma, los músculos abdominales y la postura del cuerpo.

Durante la inspiración profunda, el diafragma desciende hacia la cavidad abdominal. Al descender el diafragma, las vísceras abdominales son empujadas hacia abajo, lo que aumenta la presión intraabdominal. Si la mujer además contrae los músculos abdominales y el periné ofrece resistencia, esta presión se dirige hacia la pelvis y el canal de parto, contribuyendo al descenso del bebé.

Por esta razón, el pujo dirigido suele realizarse con inspiración profunda y bloqueo de la respiración, ya que esta maniobra aumenta mucho la presión intraabdominal. Sin embargo, este aumento de presión también aumenta la presión sobre el  periné de forma sostenida.

En el pujo espontáneo, en cambio, la presión intraabdominal aumenta de forma más rítmica durante la espiración y la contracción abdominal, generalmente acompañada de vocalización o respiración, lo que genera empujes más cortos y repetidos, más sincronizados con las contracciones uterinas.


La gravedad como fuerza del expulsivo

Muchas veces se habla de las contracciones y del pujo, pero se menciona poco la gravedad como una fuerza importante durante el expulsivo. Cuando la mujer se encuentra en posiciones verticales, como cuclillas, de rodillas, en cuatro apoyos o semisentada inclinada hacia adelante, la gravedad favorece el descenso del bebé en la pelvis y puede disminuir la necesidad de pujos muy intensos.

Las posiciones verticales permiten además mayor movilidad del sacro y cambios en los diámetros pélvicos, lo que facilita el descenso y la rotación del bebé. Por el contrario, las posiciones acostadas boca arriba disminuyen el efecto de la gravedad y limitan la movilidad del sacro, lo que puede hacer que el expulsivo sea más difícil y más largo.

Por lo tanto, la gravedad debe considerarse una fuerza importante del expulsivo, junto con las contracciones uterinas y la presión intraabdominal.


Pujo dirigido y pujo espontáneo

En obstetricia se describen dos formas de pujo: el pujo dirigido y el pujo espontáneo.

Pujo dirigido

El pujo dirigido generalmente se realiza con inspiración profunda, cierre de la glotis y empuje sostenido durante varios segundos (maniobra de Valsalva). Este tipo de pujo aumenta mucho la presión intraabdominal, pero también aumenta la presión sobre el periné y  puede disminuir el retorno venoso y la oxigenación materna y fetal, y aumenta la fatiga materna.

Pujo espontáneo

El pujo espontáneo suele ocurrir durante la espiración o con glotis abierta. La mujer exhala, vocaliza, grita o respira mientras empuja, los pujos suelen ser más cortos y se repiten varias veces durante la contracción. Este tipo de pujo se asocia a menor presión perineal sostenida, menor fatiga materna y mayor sensación de control.

El pujo espontáneo no suele ser enseñado, aparece cuando el bebé está lo suficientemente bajo y el cuerpo desencadena el reflejo de pujo.


Evidencia científica: pujo espontáneo vs pujo dirigido

La evidencia científica actual ha comparado el pujo espontáneo con el pujo dirigido mediante revisiones sistemáticas, metaanálisis y ensayos clínicos.

Las revisiones sistemáticas, incluyendo revisiones Cochrane, muestran que no existen diferencias importantes en la duración del expulsivo ni en los resultados neonatales entre el pujo espontáneo y el pujo dirigido. Sin embargo, algunos estudios sugieren que el pujo espontáneo podría asociarse a menor fatiga materna, menor tasa de episiotomía, menor trauma del periné y mejor experiencia materna.

Algunos estudios también han encontrado que el pujo dirigido con maniobra de Valsalva podría asociarse a mayor daño del periné y mayor riesgo de incontinencia urinaria posparto, debido al aumento sostenido de la presión intraabdominal y perineal.

En general, la evidencia actual sugiere que no hay beneficios claros del pujo dirigido sobre el pujo espontáneo, y que permitir el pujo espontáneo podría ser una alternativa más fisiológica y menos intervencionista.

Por esta razón, muchas recomendaciones actuales sugieren permitir el pujo espontáneo y evitar dirigir el pujo de forma rutinaria.


Los reflejos del expulsivo

El expulsivo del parto está regulado por varios reflejos fisiológicos. Entre los más importantes se encuentran el reflejo de Ferguson, el reflejo de pujo y el reflejo de eyección fetal.

Reflejo de Ferguson

El reflejo de Ferguson es un reflejo neuroendocrino que se produce cuando la cabeza del bebé presiona el cuello uterino y la vagina. Esta presión estimula la liberación de oxitocina, lo que aumenta la intensidad de las contracciones uterinas. Es un mecanismo de retroalimentación positiva: más presión genera más oxitocina, y más oxitocina genera contracciones más intensas.

Reflejo de pujo

Cuando el bebé desciende y presiona el suelo pélvico y el recto, se produce el reflejo de pujo. Este reflejo genera la sensación involuntaria de empujar, similar a las ganas de defecar. Muchas mujeres describen que no pueden evitar empujar, que el cuerpo empuja solo o que sienten una presión muy intensa hacia abajo.

Este reflejo explica por qué en muchos partos fisiológicos las mujeres pujan sin que nadie se lo indique.

Reflejo de eyección fetal

Michel Odent describe el reflejo de eyección fetal como un reflejo neurohormonal que ocurre al final del expulsivo, caracterizado por contracciones expulsivas muy intensas e involuntarias que permiten el nacimiento del bebé en pocas contracciones. Este reflejo se asocia a una liberación importante de oxitocina y catecolaminas y suele ocurrir cuando la mujer se siente segura, tranquila, con privacidad y sin demasiadas intervenciones.

Este reflejo no ocurre en todos los partos, pero cuando ocurre, el nacimiento puede ser muy rápido y con una sensación de fuerza involuntaria muy intensa.


Pujo y anestesia epidural

La situación es distinta cuando la mujer tiene anestesia epidural, ya que la sensibilidad del suelo pélvico puede disminuir y el reflejo de pujo puede no sentirse con la misma intensidad.

Las recomendaciones internacionales sugieren que en mujeres con anestesia epidural se puede esperar un tiempo después de la dilatación completa antes de comenzar a pujar, permitiendo el descenso pasivo del bebé. Esto puede disminuir la duración del pujo activo y reducir la fatiga materna.

Cuando es necesario guiar el pujo, muchas recomendaciones actuales sugieren que es preferible guiar el pujo en espiración y no con glotis cerrada, para disminuir la presión sostenida sobre el periné y favorecer un pujo más fisiológico.


¿Se debe enseñar a pujar?

Si el pujo es en gran parte un reflejo fisiológico, surge la pregunta de si realmente es necesario enseñar a las mujeres a pujar durante la gestación o dirigir el pujo durante el parto.

Muchos autores plantean que enseñar a pujar antes del parto puede no ser necesario, ya que el pujo fisiológico aparece cuando el bebé está lo suficientemente bajo y el reflejo de pujo se activa. Más que enseñar a pujar, podría ser más importante enseñar a las mujeres a reconocer su periné, a cambiar de posición, a respirar y a confiar en su cuerpo.

El rol del acompañamiento durante el expulsivo no sería dirigir el pujo, sino acompañar, observar, sugerir cambios de posición, favorecer la respiración y permitir que el reflejo de pujo aparezca.

Comprender la fisiología del pujo cambia la forma en que entendemos el expulsivo. El expulsivo no es un momento en que la mujer debe obedecer instrucciones y empujar cuando alguien se lo indica, sino un proceso fisiológico regulado por reflejos, hormonas, biomecánica, gravedad y emociones.

El cuerpo sabe cuándo pujar. El rol del acompañamiento no es enseñar a pujar, sino crear las condiciones para que el reflejo de pujo ocurra.

El pujo fisiológico no se trata de empujar más fuerte, sino de empujar en el momento adecuado, respetando la fisiología del cuerpo.


Referencias (formato APA)

Calais-Germain, B. (2013). El periné femenino y el parto. Editorial La Liebre de Marzo.

Odent, M. (2007). La cientificación del amor. Editorial Creavida.

Lemos, A., Amorim, M. M. R., Dornelas de Andrade, A., de Souza, A. I., Cabral Filho, J. E., & Correia, J. B. (2017). Pushing/bearing down methods for the second stage of labour. Cochrane Database of Systematic Reviews.

Yao, J., et al. (2022). Spontaneous pushing versus directed pushing during the second stage of labour: A systematic review and meta-analysis. European Journal of Obstetrics & Gynecology and Reproductive Biology.

World Health Organization. (2018). WHO recommendations: Intrapartum care for a positive childbirth experience. World Health Organization.


 

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

You May Also Like

Análisis actualizado de la evidencia científica en medicina placentaria: placentofagia, composición nutricional, riesgos, salud mental y uso del amnios en...
Mientras que, durante siglos, las mujeres parieron en posiciones verticales o libres, la medicalización del nacimiento en los últimos doscientos...
El alivio natural del dolor en el parto incluye movimiento, agua, masaje, acompañamiento continuo y otras estrategias no farmacológicas basadas...
La fisiología del dolor en el parto explica cómo las endorfinas, la oxitocina y el sistema nervioso modulan el dolor...