¿Gestar está en vías de extinción? | Escuela Renacer

Blog · Consulta prenatal· Gestación·Cuidados prenatales·Matronas· Doulas

¿Gestar está en vías de extinción? Cuidar la gestación en tiempos de incertidumbre

Fecundidad en Chile, infertilidad estructural y el futuro del cuidado prenatal: por qué gestar, parir y criar necesitan un nuevo modelo de acompañamiento.

 • 27  • 10 min de lectura

Chile atraviesa uno de los descensos de la fecundidad más acelerados del mundo. Las cifras muestran una realidad que hace unas décadas parecía impensable: cada vez nacen menos niños y niñas, muy por debajo de la tasa necesaria para el reemplazo generacional. ¿Está la gestación, tal como la conocíamos, en vías de extinción?

La fecundidad en Chile, en su nivel más bajo de la historia

Los datos son elocuentes. Según el Instituto Nacional de Estadísticas (INE), la Tasa Global de Fecundidad (TGF) de Chile llegó en 2025 a 0,97 hijos por mujer, la cifra más baja desde que existe registro y la primera vez que el indicador cae bajo la barrera de un hijo por mujer (INE, 2026). Entre 1993 y 2025 la caída acumulada de la TGF alcanzó un 59,4%, y los nacimientos se redujeron casi a la mitad en el mismo período (INE, 2026). El país lleva más de dos décadas y media sin alcanzar el umbral de reemplazo generacional —2,1 hijos por mujer—, superado por última vez en 1999, y las proyecciones del propio INE anticipan que hacia 2028 Chile ingresará en un período de crecimiento natural negativo, cuando las muertes superen a los nacimientos. Con estas cifras, el país se ubica hoy con la fecundidad más baja de América Latina y entre las más bajas del planeta, junto a naciones como Japón y Corea del Sur.

Las explicaciones suelen centrarse en factores estructurales: la precariedad laboral, las dificultades de acceso a la vivienda, el alto costo de la crianza, la incertidumbre económica y la falta de redes de apoyo.

Infertilidad estructural: el concepto que explica por qué cuesta tanto formar familia

La socióloga Martina Yopo, investigadora del Instituto de Sociología de la Pontificia Universidad Católica de Chile y doctora en Sociología por la Universidad de Cambridge, ha descrito este fenómeno mediante el concepto de «infertilidad estructural», aludiendo a aquellas condiciones sociales que dificultan que las personas puedan concretar sus proyectos reproductivos, aun cuando exista el deseo de formar una familia. En su libro Maternidades: desafíos actuales de género, familia y fertilidad (Fondo de Cultura Económica, 2025), Yopo desarrolla esta idea señalando que no se trata solo de los altos costos de vida o la falta de seguridad social, sino también de la precariedad laboral, la ausencia de vivienda, la pobreza de tiempo y modelos de parentalidad cada vez más demandantes, que hacen muy difícil el proyecto de formar familia (Yopo, 2025). La propia investigadora ha planteado que buena parte de esta postergación no equivale a un rechazo de la maternidad, sino a una decisión condicionada por mandatos que exigen estudios, estabilidad laboral y seguridad económica antes de tener hijos, en un país que desde la década de 1970 privatizó buena parte de su sistema de seguridad social (Yopo, 2025).

Esta mirada nos recuerda que la baja fecundidad no puede comprenderse desde una única causa. Se trata de un fenómeno social, político, económico, cultural y sanitario, que además se entrelaza con desigualdades de género persistentes: Chile mantiene una de las tasas de participación laboral femenina más bajas de la OCDE y de América Latina, lo que agrava la llamada «brecha de fecundidad» —la diferencia entre el número de hijos que las personas desean tener y los que efectivamente tienen—.

La cultura de la gestación: lo que casi no discutimos

Sin embargo, existe una dimensión de la que hablamos mucho menos: la cultura de la maternidad y la forma en que acompañamos la gestación, el parto y el nacimiento.

Durante décadas hemos construido un modelo de atención donde la gestación suele medicalizarse desde muy temprano y donde el parto continúa siendo asociado, para muchas mujeres, al miedo, al dolor, a la pérdida de autonomía y, en demasiadas ocasiones, a experiencias de violencia obstétrica. La Organización Mundial de la Salud advirtió ya en 2014, en su declaración Prevención y erradicación de la falta de respeto y el maltrato durante la atención del parto en centros de salud, que en todo el mundo muchas mujeres sufren un trato irrespetuoso u ofensivo durante el parto en centros de salud, lo que no solo vulnera su derecho a una atención digna, sino que amenaza también sus derechos a la vida, la salud, la integridad física y la no discriminación (OMS, 2014). La literatura posterior ha documentado que este tipo de experiencias se asocia a mayores tasas de depresión posparto, dificultades en el vínculo con el recién nacido y, en no pocos casos, a un temor duradero hacia el sistema de salud que puede incluso desincentivar futuras gestaciones.

Muchas mujeres han escuchado más relatos traumáticos sobre el nacimiento que historias de confianza, fortaleza o transformación. Y aunque sabemos que la decisión de tener hijos es profundamente personal y multifactorial, resulta legítimo preguntarnos cuánto influye esta narrativa colectiva en la manera en que imaginamos la gestación.

Salud reproductiva y fertilidad: la gestación empieza antes del test positivo

A ello se suma otro desafío creciente: el aumento de las dificultades para concebir. Hoy comprendemos que la salud reproductiva está estrechamente relacionada con factores como la alimentación, el estrés crónico, la salud mental, el sueño, la microbiota, la exposición a contaminantes ambientales y las condiciones de vida. La evidencia disponible muestra, por ejemplo, que micronutrientes como el el hierro, el zinc, el yodo y los ácidos grasos omega-3 inciden de forma significativa en el desarrollo del futuro hijo o hija desde antes de la concepción, lo que ha llevado a proponer la intervención nutricional como parte de la atención preconcepcional. De modo similar, se ha descrito que el estrés crónico —materno y también paterno— puede dejar huellas biológicas medibles sobre la fertilidad y el desarrollo embrionario temprano, y que la composición de la microbiota intestinal y seminal se relaciona con parámetros reproductivos e inmunológicos clave para sostener una gestación saludable. La noción de «exposoma» —el conjunto acumulado de exposiciones ambientales, ocupacionales, alimentarias y psicosociales a lo largo de la vida— ayuda a entender por qué la fertilidad de hoy no depende de un solo factor aislado, sino de una suma de condiciones que se gestan mucho antes de la gestación misma. La gestación, en ese sentido, comienza mucho antes de un test positivo.

Ibone Olza y la pregunta que da nombre a este texto

La psiquiatra perinatal Ibone Olza, , plantea en su libro Gestar  una idea provocadora sobre el rumbo de la reproducción humana:

Concebir de forma amorosa y natural, permanecer nueve meses en el útero y nacer mediante un parto espontáneo probablemente esté en vías de extinción o, cuando menos, se esté convirtiendo en una rareza.

Olza ha insistido, además, en que buena parte de la medicalización creciente de la gestación y el parto tiene consecuencias psicológicas que rara vez se visibilizan, y que cuidar a las mujeres gestantes para reducir su estrés debería ser una tarea de toda la sociedad, no solo del sistema de salud (Olza, 2024). Más allá de lo provocadora que pueda parecer esta mirada —la misma que da título a esta reflexión—, nos invita a preguntarnos qué está ocurriendo con la reproducción humana y con las condiciones que rodean el inicio de la vida.

El rol de quienes acompañan la gestación

Como matrona, creo que quienes acompañamos gestaciones tenemos una enorme responsabilidad. Cada encuentro con una gestante representa una oportunidad para fortalecer la confianza, promover la salud, prevenir complicaciones y ofrecer un cuidado que no considere sólo los aspectos biomédicos, sino también las dimensiones emocionales, sociales, culturales y espirituales de este proceso.

Necesitamos profesionales capaces de integrar la mejor evidencia científica con una comprensión profunda de la fisiología y del cuidado, reconociendo la nutrición, la salud hormonal, la educación prenatal, la salud mental, el movimiento y los recursos corporales como pilares de una atención integral. Esto implica, también, incorporar activamente al padre o pareja en el acompañamiento preconcepcional y durante la gestación, y entender este proceso como un proyecto de pareja y de familia, no solo de la mujer que gesta.

Con esa convicción nació el Curso de Especialización en Atención Integral de la Gestación de Escuela Renacer. Más que entregar contenidos, busca fortalecer el razonamiento clínico y ofrecer una comprensión amplia de la fisiología, integrando evidencia científica, prevención y una mirada integrativa del cuidado prenatal.

Creemos que acompañar una gestación va mucho más allá de detectar riesgos. Significa fortalecer la salud, promover la autonomía de las mujeres y contribuir a que cada familia viva este proceso con mayor confianza, información y bienestar. Si queremos construir una sociedad donde gestar, parir y criar sea una experiencia más saludable, respetada y humana, necesitamos comenzar por transformar la forma en que cuidamos. Y esa transformación comienza con quienes acompañamos el inicio de la vida.

Referencias bibliográficas

  • Instituto Nacional de Estadísticas de Chile (INE). (2026). Chile registra la tasa de fecundidad más baja de su historia. Comunicado de prensa, mayo de 2026.
  • Instituto Nacional de Estadísticas de Chile (INE). (2025). Estadísticas Vitales: fecundidad en Chile sigue bajo el nivel de reemplazo generacional. Marzo de 2025.
  • Organización Mundial de la Salud (OMS). (2014). Prevención y erradicación de la falta de respeto y el maltrato durante la atención del parto en centros de salud (WHO/RHR/14.23). Ginebra: OMS.
  • Olza, I. (2024). Gestar. El creativo origen de la vida humana. Vergara.
  • Yopo, M. (2025). Maternidades: desafíos actuales de género, familia y fertilidad. Fondo de Cultura Económica.

Tags:

Share:

    1 Comentario

  1. Emilie2605
    05/10/2026
    Responder

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

You May Also Like

¿Cuánto debe durar una consulta prenatal? Una reflexión desde la experiencia clínica, la evidencia científica y los desafíos de una...
Conoce la trayectoria de Laura Uplinger, educadora prenatal con más de 40 años de experiencia, que llega por primera vez...
¿Educar durante la gestación es preparar a las mujeres para ejecutar correctamente un parto, o es algo distinto? Este artículo...
Conoce el acompañamiento psicocorporal durante la gestación: conciencia corporal, movimiento, autopercepción y recursos para acompañar la gestación, el parto y...