Acceso a preventa con descuento solo hasta el 31 diciembre 2025 Cupos Limitados-
Pago hasta 12 cuotas sin interés. Entra Aquí!

Conducción del trabajo de parto: evidencia, límites y reflexiones

La conducción del trabajo de parto ha sido una práctica ampliamente utilizada en la atención obstétrica moderna, con el objetivo de acelerar o modificar el curso del parto cuando se considera que su progresión es lenta. Sin embargo, la evidencia científica acumulada en las últimas décadas ha llevado a una revisión crítica de estas intervenciones. En este contexto, las Recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS) publicadas en 2018 marcan un punto de inflexión al cuestionar el uso rutinario de prácticas destinadas a acelerar partos fisiológicos sin una indicación clínica clara.

Este artículo revisa las recomendaciones de la OMS sobre la conducción del trabajo de parto, profundiza en el concepto de “manejo activo” o “paquete de intervenciones”, y propone una reflexión crítica sobre las razones —clínicas, culturales y sistémicas— que nos llevan a acelerar los nacimientos.

Recomendaciones de la OMS 2018 sobre la conducción del trabajo de parto

La OMS establece que no se recomienda aplicar intervenciones de manera preventiva para evitar el retraso del trabajo de parto, especialmente cuando éste cursa de forma fisiológica. Entre las recomendaciones más relevantes se señala que:

  • No se recomienda aplicar un paquete de cuidados de manejo activo del trabajo de parto como estrategia para prevenir el retraso.
  • No se recomienda el uso temprano de amniotomía asociada a oxitocina para prevenir la prolongación del trabajo de parto.
  • No se recomienda el uso de amniotomía sola con el mismo objetivo.
  • No se recomienda el uso de oxitocina para prevenir retraso en mujeres que reciben analgesia epidural.
  • No se recomienda el uso de analgesia ni de líquidos intravenosos con la finalidad de abreviar la duración del trabajo de parto.
  • Se recomienda el uso de oxitocina sola únicamente para el tratamiento de una prolongación real del trabajo de parto, una vez confirmada clínicamente.

Estas recomendaciones se basan en revisiones sistemáticas que muestran que muchas de estas intervenciones no mejoran resultados maternos ni neonatales relevantes cuando se utilizan de forma rutinaria, y que su evidencia de beneficio es, en general, baja o muy baja.

¿Qué entiende la OMS por “paquete de manejo activo del trabajo de parto”?

Cuando la OMS desaconseja el uso de un “paquete” de manejo activo, se refiere a una práctica históricamente instalada en numerosos sistemas de salud: la aplicación simultánea y protocolizada de varias intervenciones para acelerar el parto, incluso en ausencia de una indicación obstétrica clara.

Este paquete suele incluir, de manera combinada:

  • Amniotomía temprana
  • Infusión de oxitocina sintética
  • Restricción del movimiento y de la posición
  • Monitorización continua
  • Límites de tiempo rígidos para la progresión del trabajo de parto

El problema central de este enfoque no es una intervención aislada, sino la lógica preventiva e indiscriminada: intervenir para evitar un retraso que aún no existe. La OMS señala que no hay evidencia suficiente que respalde este enfoque como estrategia universal, y que su uso puede favorecer una cascada de intervenciones, aumentando riesgos y afectando negativamente la experiencia de parto.

Acelerar un parto no es lo mismo que conducirlo con criterio clínico

Un punto clave del enfoque OMS —y profundamente coherente con el paradigma de parto respetado— es que no se niega la utilidad de las intervenciones obstétricas cuando están clínicamente indicadas. Lo que se cuestiona es su uso rutinario, simultáneo y descontextualizado.

Cuando existen razones obstétricas claras —como una verdadera prolongación del trabajo de parto, signos de compromiso materno o fetal, o una detención objetiva de la progresión— la aceleración del parto puede ser necesaria. En estos casos, no se utiliza un “paquete”, sino que se opta por acciones específicas, individualizadas y justificadas clínicamente.

Esto implica, por ejemplo:

  • Evaluar previamente causas corregibles como la posición fetal, el nivel de agotamiento, la hidratación o el entorno emocional.
  • Confirmar criterios reales de trabajo de parto prolongado, considerando la amplia variabilidad normal de la fisiología.
  • Seleccionar una intervención puntual, como el uso de oxitocina sola, en dosis ajustadas y con monitoreo adecuado, tal como recomienda la OMS.

Este enfoque reconoce que no todos los partos lentos son patológicos, y que la fisiología del parto no responde a tiempos estandarizados.

¿Por qué aceleramos los partos?

Las razones por las que se aceleran o inducen partos son múltiples y no siempre estrictamente médicas. Entre ellas se encuentran:

  • El temor a la prolongación del parto y a posibles complicaciones.
  • Protocolos institucionales basados en tiempos rígidos.
  • Presiones logísticas y organizacionales de los sistemas de salud.
  • Una cultura biomédica que asocia rapidez con seguridad.
  • Expectativas sociales —y a veces de las propias mujeres— en torno al control del nacimiento.

La OMS invita a cuestionar estas prácticas, recordando que acelerar sistemáticamente no equivale a mejorar la seguridad, y que reducir intervenciones innecesarias puede favorecer tanto los resultados clínicos como la vivencia subjetiva del parto.

La evidencia actual refuerza la necesidad de decisiones clínicas informadas, contextualizadas y compartidas, más que de protocolos universales de aceleración.

El cuestionamiento de la OMS al “paquete” de manejo activo del trabajo de parto es, en esencia, un llamado a transformar la forma en que entendemos el nacimiento. Pasar de una lógica de control y productividad a una de observación clínica, respeto por la fisiología y uso prudente de la tecnología.

Conducir un trabajo de parto no significa acelerarlo por sistema, sino saber cuándo esperar y cuándo intervenir, siempre priorizando el bienestar integral de la persona gestante y su bebé.

En esta mirada el desafío no es hacer que los partos ocurran más rápido, sino acompañarlos mejor, con evidencia y consciencia.

Si quieres profundizar más sobre fisiología, evidencia y habilidades clínicas del parto y nacimiento más abajo te compartimos la información de nuestro Diplomado y su proceso de admisión.

Referencia principal

Organización Mundial de la Salud. (2018). Recomendaciones de la OMS: Aumentación del trabajo de parto. Disponible en: http://www.who.int/reproductivehealth/publications/maternal_perinatal_health/augmentation-labour/es/

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

You May Also Like

Análisis actualizado de la evidencia científica en medicina placentaria: placentofagia, composición nutricional, riesgos, salud mental y uso del amnios en...
Mientras que, durante siglos, las mujeres parieron en posiciones verticales o libres, la medicalización del nacimiento en los últimos doscientos...
El pujo en el parto es un reflejo fisiológico. Conoce la fisiología del pujo, el pujo espontáneo, el pujo dirigido...
El alivio natural del dolor en el parto incluye movimiento, agua, masaje, acompañamiento continuo y otras estrategias no farmacológicas basadas...